Felicitaciones. Si estás leyendo esto, significa que te interesa aprender japonés, el idioma de una de las culturas más interesantes del planeta. Muchos hemos comenzado el estudio por diversas razones: un viaje pendiente a Japón, historietas y dibujos animados —manga y anime—, amigos japoneses; tal vez la iniciativa surgió de la práctica de un arte marcial como el karate, o quizás por simple interés o curiosidad.
Sea cual fuere el motivo, el estudio de una lengua plantea un desafío importante, pero también una gran oportunidad: conocer gente nueva, leer obras en su idioma original, ejercitar la mente y ampliar nuestros horizontes. El japonés, en particular, impone una tarea adicional: el estudio de la escritura. Este trabajo extra se ve compensado, hasta cierto punto, por la relativa simplicidad de su gramática.
Cada lector tiene sus propias aspiraciones. Algunos se conformarán con adquirir un dominio básico, mientras que otros esperan llegar a un conocimiento más profundo de la lengua. También hay quienes solo tienen interés en la parte oral y prefieren dejar de lado la escritura, o quizás posponerla para más adelante en caso de necesidad.
Es posible comenzar a estudiar japonés sin aprender de inmediato su sistema de escritura —compuesto por kanji, hiragana y katakana— mediante un sistema de transliteración sencillo llamado rōmaji, que permite representar sonidos japoneses usando letras latinas. Además, el tiempo que cada persona puede dedicar al estudio varía mucho: algunos pueden estudiar una o dos horas semanales, mientras que otros disponen de varias horas por día.
Teniendo en cuenta estas diferencias, y basándome en mi experiencia personal de aprendizaje, decidí dividir el curso en módulos. En principio, estos módulos abarcan un curso básico, intermedio y avanzado, además de la escritura por separado. Aunque en muchos casos habrá temas en común entre los distintos módulos, el nivel de detalle y profundidad irá aumentando conforme se avance.
Para no demorar más la publicación, decidí comenzar con el primer módulo, correspondiente al curso básico, aunque los demás módulos aún no estén terminados. Considero que para quienes se inician en el estudio es mucho más útil contar con material concreto para empezar, en lugar de esperar demasiado tiempo hasta tener todo el curso completo.
El contenido ha sido revisado, aunque puede contener algún error o detalle mejorable, por lo que las correcciones y comentarios siempre son bienvenidos. A medida que vaya completando nuevos módulos, los iré agregando oportunamente. También tengo previsto preparar ejercicios, videos y materiales de práctica para exámenes de aptitud en japonés, como el Nihongo Nōryoku Shiken —conocido actualmente como JLPT—. Son proyectos ambiciosos, pero siempre es bueno tener metas a corto y largo plazo.
Espero sinceramente que este curso les sea de utilidad. A los principiantes, deseo que les brinde una buena base para continuar con un estudio más profundo; y a quienes ya hayan comenzado, que les sirva para repasar conceptos o ampliarlos.
No olviden que la mejor forma de encarar el aprendizaje de un idioma es con un estudio moderado y constante, no intentando aprender todo de golpe. Es más efectivo estudiar tres veces por semana durante media hora que estudiar un solo día durante tres horas.
Les deseo un aprendizaje ameno. Disfruten las lecciones. Y como se diría en Japón: ganbatte!
