Si hacemos una comparacion con el español, la gramática es mucho más sencilla en japonés: hay cuatro tiempos verbales básicos: presente, pasado, presente negativo y pasado negativo. Los adjetivos casi no se declinan, no hay artículos ni plurales. Incluso la pronunciación resulta muy sencilla para los hispanohablantes. Comparativamente, la pronunciación del francés o del inglés es más complicada.
La escritura
La escritura sí supone un escollo importante, pero para este primer módulo nos alcanzará con el romaji, que es un sistema muy simple que permite escribir japonés con letras comunes de la a a la z. Existen dos silabarios de una 50 sílabas cada uno y una extensa colección de kanji (ideogramas). Los silabarios (hiragana y katakana) se aprenden primero y luegos se van a prendiendo los kanjis poco a poco, según su frecuencia de uso.
El japonés es hablado por alrededor de 130 millones de personas. Es un idioma que ha tenido cierta influencia del chino (al adoptar los caracteres chinos para su escritura, alrededor del año 300) y tuvo también algunos aportes posteriores del idioma francés, italiano y principalmente del inglés. Es muy común ver palabras de origen extranjero escritas en katakana (uno de los silabarios), pero con ciertas modificaciones de pronunciación. A pesar de eso, el japonés es un idioma qué ha seguido una línea particular sin grandes alteraciones, desarrolándose en forma aislada. Esto se vio favorecido por la geografía insular del país.
Lenguaje formal
Otra característica importante son los niveles de habla, que determinan la forma en que dos partes se comunican dependiendo del rango o nivel social de cada parte. Por ejemplo, una madre a un niño, le habla de una forma muy diferente a cómo hablaría un alumno a su profesor o un jefe a su subordinado. La diferencia no consiste sólo en el conjunto de palabras que se utilizan, sino que la propia gramática se ve afectada en gran modo. En español tenemos algo parecido cuando se utiliza usted en lugar de tú, para denotar cierto respeto o distancia, pero en japonés hay muchos más matices. Incluso la forma en que habla una mujer, un hombre y un niño cambia de manera sustancial.
Partículas
Es imposible armar en japonés una oración de cierta complejidad sin recurrir a las partículas. Son monosílabos, los más comunes son: de, wa, ga, ni, etc. Cada partícula sirve para marcar una sección de la oración y definir su función sintáctica: sujeto, objeto directo, pronombre posesivo, etc. agregándose a continuación de cada parte como sufijos. Si a una oración le quitáramos las partículas, lo más seguro es que pierda el sentido. Las partículas son como los pilares que sostienen la estructura de la oración.
